La génesis del islamismo, como movimiento religioso-político estuvo muy ligado con el desmoronamiento del Imperio Otomano y la abolición del califato por Kemal Ataturk en Turquía. Cuando en noviembre del año 1922, el jefe del naciente estado turco, Kemal Ataturk, abolió el sultanato, fue la causa motivadora de la formación de movimientos islamistas en el mundo.
domingo, 2 de mayo de 2010
¿Tiempo de guerra en Medio Oriente?
¿Tiempo de guerra en Medio Oriente?
Daniel Rajmil / Especial Atenea Digital en Israel
El rey Abdullah II de Jordania, vaticinaba hace unos días ante una rueda de prensa con congresistas americanos y en una entrevista al Chicago Tribune, que una inminente guerra esta a punto de estallar en Oriente Medio. Las declaraciones del monarca llegan apenas días antes del encuentro de la Liga Árabe de este fin de semana en el Cairo, donde se encontrarán para debatir si la Autoridad Palestina debe volver a las conversaciones de paz con Israel o no. La base de tales declaraciones, según clarificó el monarca, se debe a la política de construcción por parte israelí en Jerusalén este. El monarca anunció contundentemente: "Me temo que la tensión puede convertirse en una explosión con todas las partes pagando el precio".
A pocos días de que los principales dirigentes árabes se encuentren en Egipto,
las declaraciones del monarca, han sido recibidas como una gota más al ya palpante pesimismo político de la zona. El rey, añadió "Israel debe elegir entre vivir en una fortaleza aislada en la región o alcanzar la paz con todos los estados árabes e islámicos, de conformidad con las iniciativas de paz árabes". El monarca se refería así, al plan árabe de Beirut de 2002, en donde los estados árabes se comprometían al reconocimiento de Israel, si este vuelve a sus fronteras de antes de 1967 y que comprende la devolución de Jerusalén este.
Con este contundente pronóstico, no muy optimista, el rey de Jordania se suma a la lista de pronósticos negativos que circulan en varios países de Medio Oriente y que prevén un conflicto bélico a escala regional en breve. En Irán, por ejemplo, esta semana, son varios los medios de prensa locales los que hablan de una guerra entre Hezbollah e Israel en la que Siria e Irán se podrían ver involucrados en un futuro inmediato.
El fallo repetido de las conversaciones de paz, tal como dice el monarca, puede resultar ser la clave para el futuro de la región. Hoy mismo, el ministro de exteriores israelí, Avigdor Liberman, anunciaba en una rueda de prensa, que a pesar de su escepticismo a un cambio de actitud palestina, Israel espera reanudar las conversaciones de paz con los palestinos en las próximas dos semanas. Cuando fue preguntado por un posible conflicto entre Israel y el Líbano, el ministro anunció que Israel no tiene la intención de atacar a sus vecinos. Y añadió, que incluso a sabiendas de los últimos informes de defensa americana en los que se acusan a Siria e Irán de subministrar a Hezbollah grandes suministros de mísiles, las intenciones israelíes no prevén un conflicto próximo con sus vecinos del norte. Con unos pronósticos bélicos inmediatos, la reanudación de conversaciones de paz entre palestinos e israelíes empieza a pasar así a un segundo plano, ante una restructuración latente de poder en Medio Oriente.
Daniel Rajmil / Especial Atenea Digital en Israel
El rey Abdullah II de Jordania, vaticinaba hace unos días ante una rueda de prensa con congresistas americanos y en una entrevista al Chicago Tribune, que una inminente guerra esta a punto de estallar en Oriente Medio. Las declaraciones del monarca llegan apenas días antes del encuentro de la Liga Árabe de este fin de semana en el Cairo, donde se encontrarán para debatir si la Autoridad Palestina debe volver a las conversaciones de paz con Israel o no. La base de tales declaraciones, según clarificó el monarca, se debe a la política de construcción por parte israelí en Jerusalén este. El monarca anunció contundentemente: "Me temo que la tensión puede convertirse en una explosión con todas las partes pagando el precio".
A pocos días de que los principales dirigentes árabes se encuentren en Egipto,
las declaraciones del monarca, han sido recibidas como una gota más al ya palpante pesimismo político de la zona. El rey, añadió "Israel debe elegir entre vivir en una fortaleza aislada en la región o alcanzar la paz con todos los estados árabes e islámicos, de conformidad con las iniciativas de paz árabes". El monarca se refería así, al plan árabe de Beirut de 2002, en donde los estados árabes se comprometían al reconocimiento de Israel, si este vuelve a sus fronteras de antes de 1967 y que comprende la devolución de Jerusalén este.
Con este contundente pronóstico, no muy optimista, el rey de Jordania se suma a la lista de pronósticos negativos que circulan en varios países de Medio Oriente y que prevén un conflicto bélico a escala regional en breve. En Irán, por ejemplo, esta semana, son varios los medios de prensa locales los que hablan de una guerra entre Hezbollah e Israel en la que Siria e Irán se podrían ver involucrados en un futuro inmediato.
El fallo repetido de las conversaciones de paz, tal como dice el monarca, puede resultar ser la clave para el futuro de la región. Hoy mismo, el ministro de exteriores israelí, Avigdor Liberman, anunciaba en una rueda de prensa, que a pesar de su escepticismo a un cambio de actitud palestina, Israel espera reanudar las conversaciones de paz con los palestinos en las próximas dos semanas. Cuando fue preguntado por un posible conflicto entre Israel y el Líbano, el ministro anunció que Israel no tiene la intención de atacar a sus vecinos. Y añadió, que incluso a sabiendas de los últimos informes de defensa americana en los que se acusan a Siria e Irán de subministrar a Hezbollah grandes suministros de mísiles, las intenciones israelíes no prevén un conflicto próximo con sus vecinos del norte. Con unos pronósticos bélicos inmediatos, la reanudación de conversaciones de paz entre palestinos e israelíes empieza a pasar así a un segundo plano, ante una restructuración latente de poder en Medio Oriente.
EN ORIENTE MEDIO, SE APUESTA AL CABALLO FUERTE
Por Daniel Pipes
Libertad Digital
19 de Febrero de 2010
Original en Inglés: In Mideast, Bet on a Strong Horse
La violencia y la crueldad de los árabes a menudo desconcierta a los occidentales.
El líder de Hezbolá no es el único que proclama "amamos la muerte", también lo hace, por ejemplo, el varón de 24 años de edad que el mes pasado gritaba "Amamos la muerte más que vosotros la vida" mientras estrellaba su automóvil en el Puente Bronx-Whitestone de Nueva York. Mientras los dos padres del crimen de honor de St. Louis asestaban a su hija adolescente trece puñaladas con un cuchillo de carnicero, el padre palestino gritaba: "¡Muere!¡Mueren rápidamente! 'Muere rápido!... ¡Tranquila pequeña! ¡Muere hija mía, muere!"- y la comunidad árabe local los apoyó contra los cargos de asesinato. Un príncipe de Abú Dhabi recientemente torturó a un comerciante de grano a quien acusaba de fraude; a pesar de un vídeo de la atrocidad que apareció en televisión internacionalmente, el príncipe fue absuelto al tiempo que sus acusadores fueron condenados.
A una escala mayor, se cuentan 15.000 ataques terroristas perpetrados desde el 11 de Septiembre. Los gobiernos de todos los países de habla árabe se valen más de la brutalidad que del Estado de Derecho. La campaña por eliminar a Israel persiste al tiempo que se consolidan nuevas insurrecciones; la última de las cuales se ha agravado en el Yemen.
Existen varios intentos excelentes de explicar la patología de la política árabe; mis favoritos incluyen los estudios realizados por David Pryce-Jones y Philip Salzman. Ahora se suma El caballo fuerte: poder, política y el choque árabe de civilizaciones (Doubleday, $ 26), un análisis entretenido pero riguroso e importante realizado por Lee Smith, corresponsal en Medio Oriente del Weekly Standard.
Smith toma como postulado las declaraciones de Osama bin Laden en 2001, "Cuando la gente ve un caballo fuerte y un caballo débil, por naturaleza preferirá el caballo fuerte”. Lo que Smith llama el principio del caballo fuerte se compone de dos elementos banales: hacerse con el poder, y luego conservarlo. Este principio predomina porque la vida pública árabe no tiene "ningún mecanismo de transición pacífica de la autoridad o el reparto del poder, y por tanto entiende el desencuentro político como una lucha a muerte entre los caballos fuertes". La violencia, observa Smith, es "capital en la política, la sociedad y la cultura del Oriente Medio de lengua árabe". También, más sutilmente, implica no perder de vista el caballo fuerte siguiente, triangulando y subiendo las apuestas.
Smith argumenta que el principio del caballo más fuerte, y no el imperialismo occidental o el sionismo, "es lo que ha determinado el carácter fundamental del Oriente Medio árabe parlante". La religión islámica encaja en el modelo arcaico de asertividad del más fuerte y al mismo tiempo luego la promulga. Mahoma, el profeta del Islam, era un hombre fuerte, y en la misma medida una figura religiosa. Los musulmanes sunitas han gobernado durante siglos "por la violencia, la represión y la coacción". La célebre teoría de Ibn Jaldun acerca de la historia equivale a un ciclo de violencia en la que los caballos fuertes reemplazan a los débiles. La humillación cotidiana de los dhimmi recuerda a los no musulmanes quién manda.
El líder libanés Walid Jumblatt insinúa atentados estadounidenses en Damasco.
El prisma de Smith ofrece un ángulo nuevo de la historia moderna de Oriente Medio. Presenta el nacionalismo panárabe como un esfuerzo por transformar los potros de los estados nacionales en un solo súper-caballo y el islamismo como un esfuerzo por volver a hacer poderosos a los musulmanes. Israel hace las veces de "caballo fuerte a distancia" tanto de Estados Unidos como del bloque egipcio-saudí en la rivalidad estilo guerra fría de este último con el bloque de Irán. En un entorno de caballos fuertes, las milicias guardan más atractivo que las elecciones. A falta de un caballo fuerte, los árabes liberales hacen escasos progresos. Que Estados Unidos sea el estado no árabe y no musulmán más poderoso hace el antiamericanismo inevitable y endémico de un golpe.
Lo que nos lleva a las políticas de los actores no árabes: a menos que sean contundentes y muestren cierta voluntad de permanencia, señala Smith, pierden. Ser amable - digamos, retirarse unilateralmente del sur del Líbano y de Gaza - conduce al fracaso inevitable. La administración de George W. Bush, con razón, puso en marcha un proyecto de democratización aumentando las esperanzas, pero luego traicionó a los liberales árabes incumpliendo lo pactado. En Irak, el gobierno ignoró el consejo de instaurar a un hombre fuerte de mentalidad democrática.
En términos más generales, cuando el gobierno estadounidense retrocede, los demás (por ejemplo, los dirigentes iraníes) tienen oportunidad de "hacer sentir su jerarquía en la región". Walid Jumblatt, líder libanés, sugirió medio en serio que Washington "envía coches bomba a Damasco" para trasladar su mensaje y manifestar su comprensión de las formas árabes.
El principio casi universal y simple de Smith proporciona una herramienta para comprender el culto de los árabes a la muerte, los crímenes de honor, los ataques terroristas, el despotismo, la guerra, y mucho más. Él reconoce que el principio del caballo fuerte puede parecer a los occidentales inefablemente crudo, pero insiste correctamente en que al tratarse de la fría realidad, los extranjeros deben reconocerla, tenerla en cuenta, y responder.
Por Daniel Pipes
Libertad Digital
19 de Febrero de 2010
Original en Inglés: In Mideast, Bet on a Strong Horse
La violencia y la crueldad de los árabes a menudo desconcierta a los occidentales.
El líder de Hezbolá no es el único que proclama "amamos la muerte", también lo hace, por ejemplo, el varón de 24 años de edad que el mes pasado gritaba "Amamos la muerte más que vosotros la vida" mientras estrellaba su automóvil en el Puente Bronx-Whitestone de Nueva York. Mientras los dos padres del crimen de honor de St. Louis asestaban a su hija adolescente trece puñaladas con un cuchillo de carnicero, el padre palestino gritaba: "¡Muere!¡Mueren rápidamente! 'Muere rápido!... ¡Tranquila pequeña! ¡Muere hija mía, muere!"- y la comunidad árabe local los apoyó contra los cargos de asesinato. Un príncipe de Abú Dhabi recientemente torturó a un comerciante de grano a quien acusaba de fraude; a pesar de un vídeo de la atrocidad que apareció en televisión internacionalmente, el príncipe fue absuelto al tiempo que sus acusadores fueron condenados.
A una escala mayor, se cuentan 15.000 ataques terroristas perpetrados desde el 11 de Septiembre. Los gobiernos de todos los países de habla árabe se valen más de la brutalidad que del Estado de Derecho. La campaña por eliminar a Israel persiste al tiempo que se consolidan nuevas insurrecciones; la última de las cuales se ha agravado en el Yemen.
Existen varios intentos excelentes de explicar la patología de la política árabe; mis favoritos incluyen los estudios realizados por David Pryce-Jones y Philip Salzman. Ahora se suma El caballo fuerte: poder, política y el choque árabe de civilizaciones (Doubleday, $ 26), un análisis entretenido pero riguroso e importante realizado por Lee Smith, corresponsal en Medio Oriente del Weekly Standard.
Smith toma como postulado las declaraciones de Osama bin Laden en 2001, "Cuando la gente ve un caballo fuerte y un caballo débil, por naturaleza preferirá el caballo fuerte”. Lo que Smith llama el principio del caballo fuerte se compone de dos elementos banales: hacerse con el poder, y luego conservarlo. Este principio predomina porque la vida pública árabe no tiene "ningún mecanismo de transición pacífica de la autoridad o el reparto del poder, y por tanto entiende el desencuentro político como una lucha a muerte entre los caballos fuertes". La violencia, observa Smith, es "capital en la política, la sociedad y la cultura del Oriente Medio de lengua árabe". También, más sutilmente, implica no perder de vista el caballo fuerte siguiente, triangulando y subiendo las apuestas.
Smith argumenta que el principio del caballo más fuerte, y no el imperialismo occidental o el sionismo, "es lo que ha determinado el carácter fundamental del Oriente Medio árabe parlante". La religión islámica encaja en el modelo arcaico de asertividad del más fuerte y al mismo tiempo luego la promulga. Mahoma, el profeta del Islam, era un hombre fuerte, y en la misma medida una figura religiosa. Los musulmanes sunitas han gobernado durante siglos "por la violencia, la represión y la coacción". La célebre teoría de Ibn Jaldun acerca de la historia equivale a un ciclo de violencia en la que los caballos fuertes reemplazan a los débiles. La humillación cotidiana de los dhimmi recuerda a los no musulmanes quién manda.
El líder libanés Walid Jumblatt insinúa atentados estadounidenses en Damasco.
El prisma de Smith ofrece un ángulo nuevo de la historia moderna de Oriente Medio. Presenta el nacionalismo panárabe como un esfuerzo por transformar los potros de los estados nacionales en un solo súper-caballo y el islamismo como un esfuerzo por volver a hacer poderosos a los musulmanes. Israel hace las veces de "caballo fuerte a distancia" tanto de Estados Unidos como del bloque egipcio-saudí en la rivalidad estilo guerra fría de este último con el bloque de Irán. En un entorno de caballos fuertes, las milicias guardan más atractivo que las elecciones. A falta de un caballo fuerte, los árabes liberales hacen escasos progresos. Que Estados Unidos sea el estado no árabe y no musulmán más poderoso hace el antiamericanismo inevitable y endémico de un golpe.
Lo que nos lleva a las políticas de los actores no árabes: a menos que sean contundentes y muestren cierta voluntad de permanencia, señala Smith, pierden. Ser amable - digamos, retirarse unilateralmente del sur del Líbano y de Gaza - conduce al fracaso inevitable. La administración de George W. Bush, con razón, puso en marcha un proyecto de democratización aumentando las esperanzas, pero luego traicionó a los liberales árabes incumpliendo lo pactado. En Irak, el gobierno ignoró el consejo de instaurar a un hombre fuerte de mentalidad democrática.
En términos más generales, cuando el gobierno estadounidense retrocede, los demás (por ejemplo, los dirigentes iraníes) tienen oportunidad de "hacer sentir su jerarquía en la región". Walid Jumblatt, líder libanés, sugirió medio en serio que Washington "envía coches bomba a Damasco" para trasladar su mensaje y manifestar su comprensión de las formas árabes.
El principio casi universal y simple de Smith proporciona una herramienta para comprender el culto de los árabes a la muerte, los crímenes de honor, los ataques terroristas, el despotismo, la guerra, y mucho más. Él reconoce que el principio del caballo fuerte puede parecer a los occidentales inefablemente crudo, pero insiste correctamente en que al tratarse de la fría realidad, los extranjeros deben reconocerla, tenerla en cuenta, y responder.
sábado, 24 de abril de 2010
Palestina: una economía dependiente del enemigo.
La grave situación socioeconómica en Gaza y Cisjordania es el resultado del bloqueo que Israel ha impuesto a su desarrollo desde 1967. Según Naciones Unidas, las expulsión masiva de Cientos de miles de trabajadores palestinos de los Estados petrolíferos del Golfo ha ocasionado una pérdida a los Territorios de 450 millones de dólares. A esta cantidad se uniría la de 750 millones de dólares, monto de la ayuda estimada que las monarquías petroleras han cancelado a la OLP, y de la cual salían los subsidios a unas 90.000 familias palestinas de presos y mártires, ahora condenadas a la indigencia o la ayuda de otras familias. No es sorprendente que en este clima de crisis económica, Hamas, que se beneficia de la ayuda financiera árabe y de Irán, haya podido desplazar parcialmente a la OLP en los Territorios Ocupados gracias al desarrollo de una mínima infraestructura de apoyo social bien gestionada.
El economista palestino Samir Abdallah indica:
"Impidiendo el desarrollo de nuestra economía, los israelíes han favorecido a la vez la emigración de los palestinos y han generado un exceso de mano de obra de la que tiene necesidad. Nuestra economía no crea más que 1.000 puestos de trabajo anuales, mientras que la mano de obra crece en 16.000 personas cada año: sin trabajo, los palestinos han de elegir entre partir al extranjero o un empleo en Israel".
Es por ello que el 30% de la totalidad de los sueldos de las familias palestinas dependen del trabajo en Israel, un porcentaje que se eleva al 50% en la franja de Gaza. La cifra de trabajadores palestinos se ha multiplicado por diez desde 1967. En total, 600.000 palestinos dependen del mercado laboral israelí.
El economista palestino Samir Abdallah indica:
"Impidiendo el desarrollo de nuestra economía, los israelíes han favorecido a la vez la emigración de los palestinos y han generado un exceso de mano de obra de la que tiene necesidad. Nuestra economía no crea más que 1.000 puestos de trabajo anuales, mientras que la mano de obra crece en 16.000 personas cada año: sin trabajo, los palestinos han de elegir entre partir al extranjero o un empleo en Israel".
Es por ello que el 30% de la totalidad de los sueldos de las familias palestinas dependen del trabajo en Israel, un porcentaje que se eleva al 50% en la franja de Gaza. La cifra de trabajadores palestinos se ha multiplicado por diez desde 1967. En total, 600.000 palestinos dependen del mercado laboral israelí.
Trabajadores palestinos en Israel. Trabajando en el país
que persigue a su gente es la única manera en que estos
hombres pueden dar un sustento y una esperanza de progreso
a su familia.
La economía de Gaza y Cisjordania resulta así cautiva de la israelí, es decir, la mano de obra palestina va a Israel y los productos israelís regresan.
La industria palestina es el sector de menor contribución al PIB de los Territorios. Israel ha impuesto restricciones financieras, administrativas y legales a la industria palestina. La mayoría de las industrias son familiares, con un 98% de ellas ocupando a menos de 10 personas. El número de trabajadores ocupados en el sector se ha estancado o disminuido, de 21.970 en 1967 a 19.000 en 1987. Desde 1967, el promedio anual de proyectos industriales aprobados por los israelíes ha sido de 10; tras ser aprobados, han de esperar sus promotores al menos cinco años para obtener todas las licencias necesarias. Según la ONU, la mayoría de las industrias palestinas operan al 50% de su capacidad.
A partir de la cifra inicial de 2,1 mil millones de dólares aprobada el 1 de octubre de 1993 en Washington, los gobiernos e instituciones internacionales donadores elevaron la cantidad de la ayuda destinada a Palestina a 2,4 millones, la mitad de ellos aportados por la Unión Europea y EEUU.
Un estudio del Banco Mundial presentado en Washington en mayo de 1994 (Emergence Assitance Program for the Occupied Territories), estimaba en 1,2 mil millones de dólares el desembolso mínimo que habría de hacerse con destino a Gaza y Cisjordania en los tres primeros años de autonomía administrativa palestina, 492 con destino Gaza y 708 para Cisjordania. Otros 1,2 mil millones de dólares, hasta completar la cantidad fijada, se librarían en el cuarto y quinto año, en vísperas de la conclusión del acuerdo sobre el estatuto definitivo de Gaza y Cisjordania. El Departamento Económico de la OLP, en su Programm for Development of the Palestian National Economy, multiplica por cuatro las necesidades financieras para la rehabilitación de la infraestructura económica de los Territorios Ocupados, cifrando en 11,6 mil millones de dólares para seis años su cuantía.
Aunque el volumen de ayuda parece inicialmente considerable (200 dólares anuales por palestino), se minimiza si se compara con los 5.000 millones de dólares que Israel recibe anualmente sólo de EEUU (es decir, más de 10 veces la cantidad prevista para los territorios autónomos palestinos), una ayuda incrementada en 1994 ante los supuestos "riesgos a la seguridad"
Aunque el volumen de ayuda parece inicialmente considerable (200 dólares anuales por palestino), se minimiza si se compara con los 5.000 millones de dólares que Israel recibe anualmente sólo de EEUU (es decir, más de 10 veces la cantidad prevista para los territorios autónomos palestinos), una ayuda incrementada en 1994 ante los supuestos "riesgos a la seguridad"
Líbano: ¿Puerta comercial de Brasil hacia Oriente Medio?
Brasilia, 22 abr.- "Brasil quiere que el Líbano recupere su lugar como puerta privilegiada de acceso a las inversiones y al comercio en el mundo árabe y queremos consolidar el papel de Beirut como plataforma para los negocios brasileños", afirmó Lula en un discurso durante la visita oficial de Sleiman a Brasilia.
El presidente brasileño aseguro que la capital libanesa, Beirut, debe dar un ejemplo de tolerancia y prosperidad en la región, para así alcanzar la paz.
"No habrá reconciliación en la región sin un Líbano en armonía con sus vecinos. No habrá descanso para el sufrido pueblo libanés mientras perdure el conflicto árabe-israelí, la cuestión de los refugiados palestinos y las indefiniciones sobre el programa nuclear iraní", enumeró Lula.
El líder brasileño reiteró su confianza en que se podrá alcanzar una salida diplomática a la crisis entre Estados Unidos e Irán y aseguró que insistirá en la vía del diálogo durante la visita que realizará a Teherán el próximo mayo.
También llamó la atención a las oportunidades del Líbano de diversificar sus exportaciones a Brasil, para equilibrar la balanza comercial entre ambos países, hoy muy favorable a la nación suramericana.
El flujo de comercio entre ambos países, que rondó los 300 millones de dólares en 2009, se ha triplicado en los últimos siete años, desde que Lula ocupa la Presidencia, según cifras oficiales brasileñas.
Acuerdos comerciales en Medio Oriente
Encontramos que, a pesar de la gran cantidad de países que coexisten en la región, el comercio se encuentra muy poco desarrollado, esto se da en gran medida a los siguientes factores:
- Fundamentalismo religioso
- Constantes guerras en la zona
- Escazo desarrollo social
- Infraestructura deficiente
- Condiciones climáticas de la zona
- Proteccionismo
Aún con la carga de los puntos anteriores los países de esta zona han logrado un desarrollo económico considerable, no a causa del comercio de biens, sino gracias a las grandes cantidades de petróleo que exportan, la actividad bancaria y a la fabricación de armas.
sábado, 20 de marzo de 2010
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